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Ideario
  
   El Colegio “Seminario Pontificio Menor” es una comunidad educativa de la Iglesia de Santiago, inspirada en el Evangelio y el Magisterio de la Iglesia, cuyos objetivos específicos emanan del Arzobispo de Santiago, a quien reconoce como pastor. La misión del Colegio Seminario es la formación de apóstoles: Hombres comprometidos con Jesucristo que proyectan esa alianza en el ejercicio del servicio a los demás tanto en el plano espiritual como en el temporal.
   Esta misión es tarea de todos los miembros de la comunidad escolar: de los padres de familia llamados por Dios a recibir responsable y amorosamente los hijos y educarlos según la Ley de Cristo y de su Iglesia.
   De los profesores, que por vocación han sido llamados por Dios para la maravillosa tarea de colaborar con los padres de familia y la Iglesia en su misión educadora.
 

   De los alumnos, centro y sujeto del proceso educativo, siendo dóciles y fieles a la obra de Dios en ellos.
   De los empleados administrativos y de servicio, llamados a educar, mediante el testimonio de su vida y dignidad de su trabajo.
   
    Para velar por el cumplimiento de la misión propia del Colegio, el Arzobispo de Santiago creo la “Fundación Educacional Seminario Pontificio Menor”, que tiene como objetivo tutelar la gestión pedagógica, pastoral y administrativa del mismo, de manera de entregar a sus alumnos los elementos necesarios para lograr el desarrollo integral de su personalidad a la luz del Evangelio, de acuerdo con las orientaciones pastorales del Arzobispado de Santiago. Del mismo modo, tutela la vinculación del Colegio Seminario con el Arzobispado de Santiago y Seminario Pontificio Mayor, y a través de la Dirección del Colegio, en la filosofía educacional y formadora del Establecimiento.

   El Rector es la máxima autoridad en el Colegio.

   El tipo de persona que se pretende formar se ha dividido, por razones metodológicas, en cuatro grandes aspectos:
    
I.- Formación del Hombre.
II.- Formación del Hombre Cristiano.
III.- Formación del Hombre Cristiano en la Iglesia.
IV.- Formación del Hombre de Iglesia comprometido
  con el Mundo.
 
   
   
    

I. Formación del Hombre.

   Formar un apóstol es formar un hombre. Educar es un proceso de humanizar, es crecer en valores que enriquezcan. Una de las más bellas cualidades del hombre es poder hacer propia humanidad, escogiendo e internalizando sus valores.

    Algunos de estos importantes valores en la promoción del hombre son:

1.- Sentido claro y valiente de la verdad.

1.1
Honrado consigo mismo y con los demás.
1.2
Interesado por informarse, por exigir información limpia, objetiva y veraz y por darla a conocer, creando opinión.
1.3
Capaz de tener un sentido crítico respecto de los valores y acontecimientos que la sociedad le entrega y de aceptar la crítica de los demás.
1.4
Capaz de dialogar en una sociedad pluralista, siendo consciente que la verdad no es patrimonio absoluto de grupos ni de personas.
1.5
 Seguro de sus valores, abierto a los de los otros y consciente que el trabajo por los valores es permanente.
1.6
Capaz de discernir los “signos de los tiempos” y actuar en consecuencia, de tal modo que contribuyan a crear una nueva sociedad más humana, justa y fraterna.

2.- Capacidad de amar.
2.1 Convencido de que el amor no es tal si no se da trascendiendo lo meramente humano.
2.1 Amante y respetuoso de sus padres, a quienes reconoce como sus primeros educadores.
2.3 Afable, respetuoso y amante de sus hermanos y de todos los que viven en su hogar, procurando que su familia sea una comunidad de encuentros personales.
2.4 Comunicativo y servicial con todas las personas y familias de su barrio y de las comunidades que lo circundan.
2.5 Acostumbrado a pensar en el prójimo cuando busca la felicidad personal.
2.6 Capaz de valorar a las personas por lo que son y no por lo que tienen.
2.7 Amante de todos, especialmente de los más débiles.
2.8 Capaz de convivir y relacionarse con naturalidad con las personas del otro sexo.
2.9 Leal, comunicativo y sano en su amistad, pololeo, noviazgo y matrimonio.

3.- Vocación definida y con visión de su destino.
3.1 Con sentido crítico de la historia y consciente de su rol en la redención y construcción del mundo.
3.2 Capaz de hacer suyo los valores de su patria y de luchar por mantenerlos y acrecentarlos.
3.3 Abierto críticamente a los valores de la comunidad internacional.
3.4 Consciente que el hombre es el artífice de su vida y que asume con decisión la tarea de forjar su destino.
3.5 Que trabaja en la búsqueda de su vocación personal, desarrollando sus aptitudes y capacidades en las organizaciones de la comunidad.
3.6 Que busca su vocación profesional procurando su felicidad y la de los demás sin que los prejuicios existentes frente a algunas actividades técnicas o laborales sean determinantes en su decisión.

4.- Sentido de lo social y del papel del hombre en este campo.
4.1 Que asume en la sociedad el trabajo que le corresponde como miembro de ella, y en sus entidades sociales, políticas, profesionales y laborales.
4.2 Que es sencillo en su estilo de vida.
4.3 Comprometido en traducir “el espíritu solidario” en “acción solidaria”.
4.4 Que lucha por construir una sociedad en que la paz sea fruto de la justicia y en que las estructuras estén animadas por el amor, cuyo centro sea “el hombre libre”.
4.5 Con espíritu de lucha y claridad en la acción para adecuar las estructuras sociales a la dignidad del hombre, desde el interior de ella.
4.6 Que asume con responsabilidad sus compromisos y las consecuencias de sus actos.


5.- Consciente del rol que le corresponde como estudiante.
5.1 Perseverante en su esfuerzo por progresar.
5.2 Que estudia por “saber” y “crecer” como persona.
5.3 Consciente que es agente de su propio desarrollo.
5.4 Que hace suya la vida disciplinaria escolar, para favorecer la convivencia social y crecer como persona.
5.5 Que es amable, sincero y leal con sus compañeros, profesores y trabajadores del Colegio.
5.6 Que, en unión de sus compañeros, trabaja por mejorar su Colegio y acercarlo al logro de sus objetivos.

6.- Capacidad para apreciar las distintas manifestaciones del desarrollo humano.
6.1 Sensible a las artes e inquieto por todas sus expresiones.
6.2 Interesado por conocer los aportes de los intelectuales, artistas y trabajadores en general, en el progreso de la cultura y la civilización.
6.3 Con espíritu de investigación e inquieto por conocer el mundo y por aportar al progreso de las ciencias y las artes.
6.4 Que trabaja por su desarrollo físico y que en deporte sabe perder y ganar.
6.5 Amante de la naturaleza e interesado por el quehacer ecológico.

II. Formación del Hombre Cristiano.

   El cristiano en el hombre que sigue a Jesucristo porque lo conoce, quiere ser su amigo, su apóstol, y darlo a conocer a los demás.
   Proponemos para la reflexión algunas de las características de ese amigo del Señor:

1.- Conocimiento vivencial de Jesucristo y adhesión personal a Él, anunciándolo explícitamente como el Cristo Liberador.
2.- Es fuerte, capaz de resistir el relativismo debilitante y vivir coherentemente las exigencias del bautismo.
3.- Actitud constante de caridad hacia todos.
4.- Estilo de vida inspirado en las Bienaventuranzas.
5.- Abierto a la acción del Espíritu Santo en él.
6.- Dispuesto a ser testigo de Jesucristo según su vocación personal:
-Laical -Sacerdotal - Religiosa
7.- Conocimiento y amor filial a la Santísima Virgen María.

III. Formación del hombre cristiano en la Iglesia.

   El apóstol de Jesucristo vive su fe en comunión con sus hermanos, constituyéndose en Iglesia. Ser de la Iglesia significa:

1.- Ser consciente de que la realidad de bautizado se vive en la relación personal y comunitaria con el Señor.
2.- Creer que la expresión más perfecta de comunidad se vive en la Iglesia.
3.- Trabajar para que su familia sea una comunidad de Iglesia, en la cual Jesucristo y su amor sean fuente de vida y bienestar.
4.- Experiencia personal de Jesucristo en:La oración, La meditación del Evangelio, Vida Sacramental, frecuentando la Eucaristía y la Penitencia.
5.- Ser miembro activo de su Iglesia y comprometerse en su tarea evangelizadora, como sacerdote o laico.
6.- Reconocer al Papa y a los Obispos como Pastores de la Iglesia y seguir sus enseñanzas.
7.- Reconocer que su Iglesia, inspirada por el Espíritu Santo, está formada por hombres, con sus limitaciones, y por lo tanto, ser capaz de mejorarla desde dentro, con amor, compresión y altura de miras.
8.- Trabajar dentro de la Comunidad Eclesial para que esta sea fiel al Evangelio.

IV. Formación del hombre de Iglesia comprometido con el mundo.

   Ser un hombre cristiano de Iglesia en el mundo, siendo fermento y luz; de acuerdo con sus aptitudes y capacidades, significa:

1.- Participar en la responsabilidad de la Iglesia de transformar el mundo para contribuir a la felicidad de todos los hombres.
2.- Ser un agente de cambio con clara conciencia de los problemas y virtudes del mundo, mirándolo desde la perspectiva de los pobres.
3.- Conocer la enseñanza social de la Iglesia y trabajar por hacerla realidad.
4.- Trabajar por un mundo mejor, respetando los derechos de todos, incluso de aquellos que piensan y obran de modo diferente al propio, en las organizaciones de base, intermedias o de cúpulas.
5.- Luchar por la transformación de la sociedad siendo consciente de que el hombre nuevo, que cambia el mundo, es el que se ha asimilado a Jesucristo.
Es decir:
  - El que tiene corazón pobre.
- El manso y humilde, el artesano de la paz
- El que lucha por la justicia
- El que ama, el misericordioso
- El que sufre hambre y sed por construir el Reino
- El libre y el liberador
- El que sirve y no busca ser servido
- El que tiene su verdad y la difunde
- El bienaventurado, que transmite alegría,
   porque sabe que suyo es el Reino de los Cielos
- El que redime, amando a los miembros más    débiles de la sociedad.