Desde agosto de 2024, Laura Johanna Christiane Trcka, estudiante proveniente de Núremberg, en la región de Baviera, Alemania, forma parte de nuestra comunidad educativa como parte de un programa internacional de intercambio estudiantil. Hoy cursa cuarto medio en el Colegio, y a pocas semanas de regresar a su país, nos comparte su experiencia llena de aprendizajes, cultura y vínculos inolvidables.
Laura, de 17 años, llegó a Chile gracias a un programa que le permitió vivir durante casi un año con una familia chilena. Durante la primera parte de su estadía, se integró a la familia de Gabriela Montecinos -quien actualmente está de intercambio en Estados Unidos- y luego, como parte del protocolo del programa, se trasladó a otra familia de acogida. Más allá de los cambios, su paso por nuestro colegio ha sido una vivencia que, según dice, “le marcó profundamente”.
“Yo quería irme lejos, aprender español, conocer nuevas culturas… investigué sobre Chile y me enamoré. Desde la primera reunión con la agencia me llamó la atención lo felices que estaban los estudiantes que habían estado aquí”, comenta.
En Alemania, Laura asiste al Gymnasium, el equivalente a la educación media superior, donde cursará dos años más de estudios al regresar. Allá, no existe el uso de uniforme, las jornadas son más cortas, y aunque su colegio también es católico, ella misma asegura que no ha vivido una comunidad de fe como la de Semiponti:
“Lo que más me impactó fue la cercanía de los profesores y lo unidos que son todos. Las acogidas en la mañana me encantan, te dejan lista para el día. También me gustaron mucho las misas y la Semana Santa. Fui a las misiones y quedé impresionada: todos están realmente comprometidos, es una comunidad que se mueve junta, con sentido”, cuenta con emoción.
Su adaptación al ritmo escolar, al español y al uniforme fueron parte del desafío, pero hoy mira hacia atrás y se siente plenamente agradecida por todo lo que ha vivido. Destaca también con entusiasmo actividades como las alianzas, que según cuenta, le encantaría replicar en su colegio en Alemania, y valora especialmente el entorno natural que rodea al Seminario:
“Me encanta la vista a las montañas, es algo que no tenemos en mi ciudad. También me fascinaron los paisajes del sur de Chile y el desierto, San Pedro fue algo impresionante”.
Para Laura, lo más valioso de esta experiencia ha sido, sin duda, la calidez y la unidad de la comunidad escolar. Encontró un espacio que no solo la acogió, sino que la integró con cariño, compromiso y generosidad.
“Este colegio realmente es súper unido, la comunidad entera se preocupa por todos. Y algo que me impresiona mucho es que, cuando no entiendo algo, los profesores lo notan al tiro y se acercan de inmediato a ayudarme. Eso en mi colegio no pasa tan seguido. Aquí se nota que realmente están atentos a ti”, concluye con convicción.
Como establecimiento agradecemos profundamente su paso por nuestra comunidad, que ha sido también una experiencia de aprendizaje para todos. Laura ha dejado huella con su simpatía, respeto y participación, y será siempre bienvenida. ¡Que tu regreso a Alemania sea el comienzo de nuevos caminos llenos de propósito y alegría!









