En un ambiente de alegría, recogimiento y profunda reflexión, los estudiantes de I Medio A y I Medio B, futura generación 2029, vivieron uno de los hitos más significativos de su etapa escolar: el Hito Formativo “Sal y luz del mundo”, una celebración que reunió a familias, educadores y al equipo de Pastoral para renovar el compromiso de acompañar a nuestros jóvenes en su crecimiento humano y espiritual.

La Eucaristía fue presidida por el capellán del colegio, Padre Andrés Moro, quien invitó a los estudiantes a descubrir el llamado que Jesús hace a cada uno de ellos para convertirse en verdaderos testimonios de amor, esperanza y servicio. Inspirado en el Evangelio, recordó que ser «sal de la tierra y luz del mundo» significa dejar huella a través de las acciones cotidianas, iluminando la vida de quienes los rodean con gestos de respeto, solidaridad y fraternidad.

Un compromiso que ilumina el camino

Uno de los momentos más significativos de la celebración fue la entrega simbólica de un cirio encendido y un pocillo con sal, signos que representan la misión que asumen nuestros estudiantes al iniciar esta nueva etapa de su formación.

Cada joven recibió estos símbolos acompañado por su familia, reafirmando que el camino de crecimiento personal y de fe no se recorre en solitario, sino junto a quienes los apoyan y acompañan día a día.

Asimismo, padres, madres y apoderados renovaron su compromiso de seguir siendo guía, apoyo y ejemplo para sus hijos e hijas, fortaleciendo la alianza entre familia y colegio en la formación integral de nuestros estudiantes.

Una comunidad que camina unida

La celebración también fue un espacio de oración y acción de gracias, donde estudiantes, familias y educadores elevaron sus peticiones por una comunidad cada vez más unida, solidaria y comprometida con el bien común.

Los profesores jefes Benjamín Tuma, de I Medio A, y Franco Cisternas, de I Medio B, dirigieron emotivas palabras a sus cursos, invitándolos a vivir esta nueva etapa con entusiasmo, responsabilidad y confianza en los talentos que Dios ha puesto en cada uno de ellos.

Al finalizar la ceremonia, toda la asamblea renovó con convicción su compromiso de ser sal y luz en medio del mundo, respondiendo al llamado de construir una sociedad más humana, justa y fraterna desde las pequeñas acciones de cada día.

Este Hito Formativo representa un paso importante en el camino de la futura generación 2029, que continúa creciendo acompañada por sus familias, educadores y toda la comunidad Semiponti. Porque creemos que educar es mucho más que enseñar contenidos: es formar personas capaces de iluminar la vida de los demás con sus talentos, su fe y el amor que ponen al servicio de la comunidad.

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