En el marco de la conmemoración de San Alberto Hurtado, nuestra comunidad educativa vivió la tradicional Misa de la Solidaridad, una celebración que invitó a estudiantes, educadores y familias a renovar el compromiso de poner la fe al servicio de quienes más lo necesitan.
La jornada se desarrolló en dos momentos. La primera Eucaristía reunió a los estudiantes del Ciclo Inicial y Menor en el Salón Multiuso, donde fue presidida por nuestro capellán, Padre Andrés Moro, y organizada por la encargada de Pastoral de ambos ciclos, Anita María Richard. Posteriormente, representantes del Ciclo Mayor y Superior —estudiantes representando a cada curso— participaron en una segunda celebración realizada en la capilla del colegio, compartiendo un espacio de oración y reflexión en torno al legado del Padre Hurtado.
Desde el inicio de la celebración, la comunidad fue invitada a mirar el ejemplo de San Alberto Hurtado, recordando que su vida estuvo marcada por un profundo amor a Dios y un compromiso concreto con los más pequeños y vulnerables. Su testimonio nos recuerda que la fe cobra sentido cuando se transforma en acciones al servicio de los demás.
Durante la Liturgia de la Palabra, la carta de Santiago y el Evangelio de San Mateo reforzaron este llamado, recordando que la fe sin obras está incompleta y que en cada persona necesitada encontramos el rostro de Cristo.
Uno de los momentos más significativos fue la presentación de las ofrendas, donde los estudiantes ofrecieron distintos elementos que serán destinados a acciones solidarias impulsadas por el colegio. Los representantes de 7° y 8° Básico presentaron juegos, café y té que compartirán con los adultos mayores de la Villa San Luis, mientras que estudiantes de 1° Básico a IV Medio ofrecieron materiales de construcción para colaborar con el albergue de la Parroquia Santa Cruz de Estación Central, que acoge diariamente a personas en situación de calle.
Asimismo, las oraciones de los fieles estuvieron marcadas por peticiones por quienes viven situaciones de pobreza, injusticia y soledad, así como por quienes tienen la responsabilidad de construir una sociedad más justa y solidaria.
Al finalizar la Eucaristía, el Padre Andrés invitó a toda la comunidad a seguir el ejemplo de San Alberto Hurtado, viviendo una solidaridad que no se limite a las palabras, sino que se refleje en gestos concretos de amor, servicio y acogida hacia los demás.
Como comunidad Semiponti, agradecemos a todos quienes fueron parte de esta significativa celebración, renovando el compromiso de seguir construyendo una cultura donde, como enseñó San Alberto Hurtado, el pobre sea siempre Cristo para nosotros.
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