Con alegría, recogimiento y compromiso, los estudiantes de primero medio del Colegio vivieron su hito formativo bajo el lema “Sal y luz del mundo”, una celebración cargada de simbolismo, fe y sentido comunitario, que reunió a las familias, docentes y al equipo pastoral.

La eucaristía fue guiada por el Capellán de nuestra comunidad educativa, el Padre Andrés Moro, quien invitó a los jóvenes a asumir el desafío de ser referentes de esperanza, justicia y fraternidad en su entorno, comprometiéndose a iluminar con sus acciones y dar sabor con su presencia a la comunidad que los rodea.

Durante la liturgia, se realizó la entrega simbólica de un cirio encendido y un pocillo con sal, elementos que representan la misión que asumen los jóvenes al convertirse en sal y luz para el mundo actual. En un ambiente de recogimiento, cada estudiante recibió este signo acompañado de sus familias, quienes también fueron invitadas a renovar su compromiso de acompañar y guiar con amor a sus hijos e hijas.

La celebración fue también un espacio de oración, acción de gracias y reflexión, en el que los propios estudiantes, apoderados y educadores elevaron peticiones por una comunidad más fraterna y solidaria, y por el crecimiento personal y espiritual de la generación 2028.

Los profesores jefes Daniela Parra y Tomás Donoso compartieron emotivas palabras a sus estudiantes, destacando sus virtudes, talentos y la importancia de vivir este momento como una oportunidad de crecer en comunidad. Además, se vivió un momento especial al finalizar la celebración, cuando toda la asamblea respondió con fuerza a las preguntas del compromiso, renovando así su misión de ser presencia transformadora en el mundo.

Este hito formativo marca un paso importante en el camino de nuestros estudiantes, quienes, con el apoyo de sus familias y el acompañamiento del colegio, continúan fortaleciendo su identidad como jóvenes cristianos comprometidos con una sociedad más justa y luminosa.

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