En un ambiente de profunda emoción y recogimiento, los cuartos medios de la Red Educacional Carlo Acutis vivieron este jueves 7 de agosto su Eucaristía Jubilar, una celebración que marcó un hito significativo en su camino formativo y espiritual.

La ceremonia se llevó a cabo en la Catedral Metropolitana de Santiago, reuniendo a las generaciones 2025 de nuestro Colegio, del Colegio Notre Dame, Instituto de Humanidades Luis Campino y Colegio Sagrados Corazones de Alameda, quienes participaron junto a sus profesores jefes, equipos directivos y familias.

La misa fue presidida por Monseñor Alberto Lorenzelli, Obispo Auxiliar y Vicario General del Arzobispado de Santiago, y concelebrada por el padre José Agustín Tapia, rector del Instituto Luis Campino; el padre Andrés Moro, capellán de nuestro colegio y del SSCC Alameda; y el padre Ricardo Acosta, presidente del directorio de la Fundación Educacional. Con ellos, los estudiantes iniciaron esta peregrinación simbólica con el lema “Formando jóvenes apóstoles, peregrinos de esperanza”.

Un momento para agradecer el camino recorrido

Desde el inicio de la celebración, con la entrada de la imagen de Carlo Acutis, se remarcó el sentido profundo de esta Eucaristía: dar gracias a Dios por la vida, los aprendizajes y los lazos construidos durante la trayectoria escolar. En palabras de la monición de entrada, fue un llamado a “vivir un momento familiar y de encuentro con el Señor Jesús, quien ha acompañado a nuestros y nuestras estudiantes en este caminar en nuestras comunidades educativas pastorales”.

Nuestra comunidad educativa fue representada por la rectora Soledad Guzmán y los profesores jefes Juan Pablo Ulloa y Claudia Castillo, quienes acompañaron a los estudiantes del Colegio Seminario Pontificio Menor en esta significativa instancia.

Asimismo, desde el directorio de la red, estuvieron presentes la gerenta general Sandra Urrutia y el presidente Ricardo Acosta, reafirmando el compromiso de toda la red con una formación que integra fe, excelencia y servicio.

La Palabra que ilumina el camino

Durante la Liturgia de la Palabra, Sandra Urrutia proclamó la primera lectura del libro del Éxodo: “Yo voy a enviar un Ángel delante de ti, para que te proteja en el camino y te conduzca hasta el lugar que te he preparado”, recordando el carácter de envío y protección que inspira esta etapa final del ciclo escolar.

El Evangelio, correspondiente a la parábola de los talentos (Mateo 25, 14-30), invitó a los jóvenes a valorar sus dones y ponerlos al servicio de los demás, mensaje central que luego fue profundizado en la homilía.

Signos que representan una historia compartida

Uno de los momentos más simbólicos de la ceremonia fue la presentación de signos por parte de cada colegio, donde se evidenció la riqueza de cada comunidad educativa y su aporte a la formación de los estudiantes:

  • Nuestro colegio, el Seminario Pontificio Menor, presentó los cuatro colores de los Juegos Pontificios (Romanos, Corintios, Colosenses y Efesios), junto al anuario, como símbolo del liderazgo y servicio juvenil de los estudiantes.

  • El Instituto Luis Campino presentó el logo de sus 125 años y una frazada tejida por apoderados, reflejando el compromiso con la educación y la solidaridad.

  • El Colegio Sagrados Corazones de Alameda ofreció las poleras utilizadas en las colonias urbanas, símbolo del renacer de su pastoral juvenil post pandemia.

  • El Colegio Notre Dame presentó una réplica de su mástil con una gorra de capitán, pañolín scout y flor de lis, representando la vida comunitaria y el espíritu de familia.

Posteriormente, la gerenta general de la red, junto a los directores de formación, presentaron el pan y el vino en nombre de los 347 estudiantes de la generación jubilar, pidiendo que ellos sean, como esos dones, “pan que se parte y reparte a toda la humanidad”.

Envío, bendición y misión

En el cierre de la ceremonia, se vivió uno de los momentos más esperados y emotivos: la bendición de las piochas de la Generación 2025. Estas fueron entregadas por los rectores a los profesores jefes, quienes sellan con ellas el vínculo que han construido con sus estudiantes y el compromiso de ser guías en este tramo final.

Luego, los miembros del directorio, rectores y directores de formación también recibieron la piocha institucional como signo de pertenencia a esta red que, inspirada por el testimonio del beato Carlo Acutis, busca formar jóvenes que vivan su fe con alegría, compromiso y valentía.

Tras la oración final, el canto “Sin miedo” del padre Cristóbal Fones fue entonado con fuerza por el coro y los estudiantes, como expresión de su fe y del deseo de anunciar el Evangelio sin temor.

Un sello imborrable

Esta Eucaristía no solo fue una despedida simbólica, sino también un gesto de envío, de confianza en lo aprendido y de esperanza activa para lo que viene. La generación 2025 de nuestros colegios fue invitada a ser protagonista de su historia, apóstoles de su tiempo y testigos del amor de Dios allí donde vayan.

Que la memoria de este día los acompañe siempre.
Generación 2025: peregrinos de esperanza, enviados con alegría.

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